Para los corazones partidos:
El amor es un tema demasiado complicado como para abordarlo entero de una. Por esto mismo, lo complicado del amor, creo que es preferible, como recomienda el infalible, "Manual para Desenamorarse del Amor", renunciar rotundamente al amor.
Por supuesto que esta obra infaltable en cualquier biblioteca no es una apología del maltrato hacia el otro sexo, en ninguna de las facetas que se da. Todo lo contrario, en resumidas palabras, nos brinda las herramientas para desistir de la fantasía que en algún momento nos abrigo, de que el amor es posible. De entrada recomienda no enamorarse nunca.
Motivos por los cuales debemos desistir del amor:
- Para ambos sexos, el sexo opuesto es siempre incomprensible, insensato, y nunca sabe lo que quiere.
- El nivel de exigencia que exige el amor, es un precio demasiado alto a pagar. Por ejemplo, en discusiones vagas, en las cuales siempre sabemos que tenemos la razón; las películas que nos hacen ver, de ninguna manera nos van a gustar; nunca ella va a entender el offside, o lo que es peor, hay que explicárselo cada partido; la madre del otro nunca va a tener razón, y el otro nunca va a reconocerlo, por mas que hablemos 6 días seguidos...
- En el "cortejo", siempre nos vamos a sentir desubicados, de mas, sin palabras interesantes para decir, incómodos. No vamos a saber si el otro quiere que lo abracemos, besemos, acariciemos, o que nos vayamos lo más rápidos posible. El Manual se refiere a esta etapa, la del "cortejo", como siempre traumática, problemática, y sin ningún fundamento, ya que el otro nunca va a entender porque hacemos lo que hacemos.
- Nunca queda bien definido el tema de sí sé esta "avanzando" o "retrocediendo" en la relación. Por ejemplo, el beso en el cachete en la parada de colectivos nunca queda claro. No se sabe si es un distanciamiento, si es un histeriqueo, si es un "miedito", o si es un "ups, no me di cuenta", o que corno es. Por ende todos los pensamientos voltereteros que rondan nuestra mente luego de esa situación no tienen sentido, pero por mas que sepamos esto, los malditos pensamientos no se van. El Manual sostiene que todo "retroceso" es siempre un "avance" en otra dirección.
- El tema "amigos" es muy delicado. Si ambos tienen un ámbito de amigos distintos, a la larga, esto va a traer serias sospechas. Por supuesto que esto esta ligado estrechamente al nivel de hermetismo de dicho grupo de amistades. Por otro lado, si las amistades se comparten, se suscitan hechos no deseados. Por ejemplo se pierde algo de "picardía" en los chistes sobre el sexo opuesto; se pierde el comentario vulgar, siempre a tono con la risa y la diversión, al pasar de alguien en la vía publica, o en cualquier otro lugar.
- Existen espacios físicos que son proclives a que conozcamos gente "interesante". Desde luego, ya que si nosotros vamos a esos lugares, es porque nos parece interesante, por ende, a la gente que también los ronda, debe tener los mismo gustos que nosotros. Así queda vislumbrado el hecho de que alguien que habitúa nuestros mismo espacios, nos parezca tan interesante...ES QUE LE INTERESAN LAS MISMAS COSAS QUE A NOSOTROS!!!. El Manual recomienda insistentemente que no mantengamos ningún contacto de ningún tipo con estas personas, ya que la posibilidad de morir de son altas.
- Existe un "tiempo muerto" que coincide con los "primeros pasos" de las relaciones. Es ese momento que uno siempre se siente raro. Ese tiempo que uno no sabe si llamar ("uhh que pesado!!"), no llamar ("uhh que colgado!!"), mandar un sms ("¿por qué no me llama?"), no mandar sms ("no se acuerda mi numero!!"), mandar un mail ("que distante!!"), no mandar un mail ("ni para eso sirve!!"), correr 70 metros hasta alcanzar a la otra persona ("uhh, ¿qué quiere?"), no correr ni un metro ("no mueve un pelo por mí!!"). Este "tiempo muerto" lo que hace es netamente hacernos sentir mal. En un avance en retroceso constante.
- El Manual menciona destacadamente una situación en particular. Esta situación se presenta mas que nada en los primeros encuentros, y es ese momento en que ambos se saludan. Esta situación esta plagada de hechos contradictorios. Supongamos que la primera cita salió muy bien. Es de esperar que a siguiente cita, si la anterior se despidieron con un "BESO", que esta nueva cita, se saluden con un "BESO". Pues no. Uno no sabe si saludar con un "BESO" o con un "beso". Lo que se crea en realidad es un mecanismo interno que lo único que pretende hacer, es complicarnos la vida. Uno piensa:
Si la saludo con un "BESO", seguro me corre la boca, así que mejor la saludo con un "beso".
Si la saludo con un "beso", ella seguramente espera un "BESO", por ende después me va a interrogar él por que del "beso", y no del "BESO", y es mas, seguro me va a prejuzgar y ver como un "picaflor" y nunca mas me va dar bola.
Si la quiero saludar con un "BESO" y me corre la cara, ¿Qué hacer? ¿Cómo remontar ese 5 a 0?
Como se ve, es un tema muy amplio, y su análisis es muy complejo. Es mas, están complejo, que me animo a decir que escapa y supera a esta humilde mente.
Y para los que se la juegan: XD
En un estudio comparativo realizado en el Reino Unido queda demostrado que al mencionar cualquiera de estas frases la primera cita esta totalmente arruinada, y que nuestras aspiraciones de que "pase algo" queden desechadas.
1-
“Soy una persona interesante”: Por supuesto que a partir de ese momento, se deja de ser lo mínimo de interesante. Por lo general viene acompañada de un silencio de aproximadamente 5 o 6 segundos.
2-
“Fah, a mí me paso lo mismo una vez.....”: En la cabeza de quien escucha esta frase se vislumbra enseguida "para que carajo te voy a seguir contando, si a vos ya te paso". En la primera cita, nuestra vida "recién" comienza. Todo debe ser asombro.
3-
“Mi ex me dijo una vez que ...”: Nuestros ex no deben existir mas que para el maltrato, y deben ser usados muy pocas veces. De por sí, lo que dijo nuestra/o ex es totalmente incorrecto, así que esta frase carece de sentido.
4-
“Me encanta como besas”: Usada por dos razones: a) besas muy mal, pero me estoy autoconvenciendo, y b) besas muy bien, y quiero remarcarlo. En este caso, redundamos en obviedad, ya que si besas bien, te voy a besar mucho, y con el hecho, queda mas que demostrado.
5-
“No, para mi que estas equivocada/o”: De las mas usadas. Grabe error. En todo caso debe reemplazarse por "yo creo que...". La opinión del otro, en la primera cita, nunca se contradice.
6-
“Quiero que sepas que soy más interesante de lo que parezco”: Aparece por lo general en las paradas de los colectivos, ante el inminente fracaso. Debiene de la macro-estructura "Manotazo de Ahogado".
7-
“¿Qué música te gusta?”: No tiene sentido esta pregunta, ya que es obvio que desde la primera cita y hasta mínimo dos semanas posteriores, toda la música que le gusta a ella/el nos tiene que gustar.
8-
“¿Tenes fuego?”: Esta frase puede denotar varias cosas, y nunca lo que realmente es. Si uno fuma, ¿porque no tiene fuego? ¿Si me pedís fuego, es porque no sos tan fumador, o acaso es que no fumas seguido y ahora estas nervioso/a?. Por otro lado, es altamente recomendable siempre tener un encendedor, sea uno fumador o no. La administración del fuego es importante.
9-
“¿Pagamos a medias?”(Exclusiva para hombres): Si hay pobreza, que no se note. Ese es el espíritu de la primera cita. O paga uno mismo, o directamente proclama su podredumbre. Las medias son para los pies.
9 bis-
“Me encantaría tener hijos” (exclusiva para mujeres): Frase fuerte si las hay. Todo lo que la mujer escuche después de esta fase, es mentira, y es muy posible que lo sepa. Es una frase muy peligrosa, y es característica de dos tipo de mujeres: a) mujeres capciosas, y b) mujeres poco inteligentes.
10-
“Una vez fui a hotel que tenia yaccuzzi”: No se puede decir esto en la primera cita. Primero, no van a ir a un hotel en esa cita porque digas eso, así que resta. Segundo: primera cita, bondi, tomar algo, comer algo, mas hotel con yaccuzzi?!?!??! No hay presupuesto que aguante. Si en la primera cita se va a un yaccuzzi, la segunda carece de sentido.
Un análisis mas profundo, nos hace ver que, dependiendo de la persona, dichas frases pueden ser peligrosas por su doble sentido. Por ejemplo, él "¿qué música te gusta?" se puede convertir en una táctica infalible para demostrar que no somos tan compatibles como "vos" pensas, y que ni a palos que pasa algo en esta cita (léase: hay que remarla).